AUDIO REFLEXIÓN LECTURAS 22 DE JULIO 2012
martes, 17 de julio de 2012
AUDIO REFLEXIÓN SOBRE LAS LECTURAS DEL 22 DE JULIO DE 2012 XVI ORDINARIO CICLO B
Te invito a escuchar mi reflexión sobre las lecturas del domingo 22 de julio de 2012. El tema es << SOBRE UN PASTOR QUE REÚNE
EN LA CRUZ A SUS OVEJAS QUE SE ENCUENTRAN DISPERSAS >>. sigue el vínculo:
AUDIO REFLEXIÓN LECTURAS 22 DE JULIO 2012
AUDIO REFLEXIÓN LECTURAS 22 DE JULIO 2012
REFLEXIÓN SOBRE LAS LECTURAS DEL 22 DE JULIO DE 2012 XVI ORDINARIO CICLO B
1. LECTURAS
Jeremías
23,1-6:
<< Ay de los pastores que dispersan y dejan perecer las ovejas de mi
rebaño -oráculo del Señor-. Por eso, así dice el Señor, Dios de Israel: "A
los pastores que pastorean mi pueblo: Vosotros dispersasteis mis ovejas, las
expulsasteis, no las guardasteis; pues yo os tomaré cuentas, por la maldad de
vuestras acciones -oráculo del Señor-. Yo mismo reuniré el resto de mis ovejas
de todos los países adonde las expulsé, y las volveré a traer a sus dehesas,
para que crezcan y se multipliquen. Les pondré pastores que las pastoreen; ya
no temerán ni se espantarán, y ninguna se perderá -oráculo del Señor-. Mirad
que llegan días -oráculo del Señor- en que suscitaré a David un vástago
legítimo: reinará como rey prudente, hará justicia y derecho en la tierra. En
sus días se salvará Judá, Israel habitará seguro. Y lo llamarán con este nombre:
El-Señor-nuestra-justicia" >>
Salmo 22: << El Señor es mi pastor,
nada me falta: / en verdes praderas me hace recostar; / me conduce hacia
fuentes tranquilas / y repara mis fuerzas. Me guía por el sendero justo, / por
el honor de su nombre. / Aunque camine por cañadas oscuras, / nada temo, porque
tú vas conmigo: / tu vara y tu cayado me sosiegan. Preparas una mesa ante mí, /
enfrente de mis enemigos; / me unges la cabeza con perfume, / y mi copa rebosa.
Tu bondad y tu misericordia me acompañan / todos los días de mi vida, / y
habitaré en la casa del Señor / por años sin término. >>
Efesios
2,13-18:
<< Hermanos: Ahora estáis en Cristo Jesús. Ahora, por la sangre de
Cristo, estáis cerca los que antes estabais lejos. Él es nuestra paz. Él ha
hecho de los dos pueblos una sola cosa, derribando con su carne el muro que los
separaba: el odio. Él ha abolido la Ley con sus mandamientos y reglas, haciendo
las paces, para crear con los dos, en él, un solo hombre nuevo. Reconcilió con
Dios a los dos pueblos, uniéndolos en un solo cuerpo mediante la cruz, dando
muerte, en él, al odio. Vino y trajo la noticia de la paz: paz a vosotros, los
de lejos; paz también a los de cerca. Así, unos y otros, podemos acercarnos al
Padre con un mismo Espíritu. >>
Marcos
6,30-34:
<< En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le
contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo: "Venid vosotros
solos a un sitio tranquilo a descansar un poco." Porque eran tantos los
que iban y venían que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a
un sitio tranquilo y apartado. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron;
entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les
adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio compasión de
ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con
cuidado. >>
2.
REFLEXIÓN
SOBRE UN PASTOR QUE REÚNE
EN LA CRUZ A SUS OVEJAS QUE SE ENCUENTRAN DISPERSAS
Jorge Arévalo Nájera
Sin duda, el tema que
funge como hilo conductor de la Liturgia de la Palabra en este XVI domingo
ordinario, es el de la imagen de Dios como Pastor de su pueblo y la
correspondiente imagen del pueblo como el conjunto de ovejas que dependen de su
Pastor.
Estas bellísimas
imágenes están ancladas en la más antigua experiencia religiosa de Israel, el Salmo 22 es
uno de los más añejos escritos bíblicos –esto lo han demostrado los grandes
estudiosos de la literatura sapiencial y poética bíblica, que han podido
rastrear las formulaciones más antiguas de este Salmo y que dieron origen a la
redacción final que ha llegado hasta nosotros- y surgió en el contexto de la
época nómada[1]
de Israel.
Para nosotros, hombres citadinos
y cosmopolitas del siglo XXI, resulta casi desconocida la experiencia del
pastoreo y para entenderla adecuadamente es necesario penetrar en la cultura de
los semitas, sobre todo los de los tiempos bíblicos. En primer lugar, el
pastor depende de las ovejas porque ellas constituyen su sustento vital. Y ya
aquí es necesario detenerse un momento para reflexionar sobre la necesidad que
Dios tiene del hombre. Sí, amable lector, estamos demasiado acostumbrados a
pensar que Dios no nos necesita para nada, que Él es una perfectísima esfera a
la que nada le hace falta –es la imagen que de Dios tiene Aristóteles y con él,
muchos cristianos- y sin embargo, ésta no es para nada la imagen que surge de
una lectura atenta de la imaginería religiosa israelita.
El Dios bíblico ama y
todo el que ama necesita al amado. Desde luego no se trata de una necesidad patológica
o egoísta, sino de una exigencia propia del amante, que necesita al amado para
hacerlo más libre, para gritarle a los cuatro vientos que es importante, bello,
valioso y que le amará a pesar de todos sus defectos, sus traiciones o sus
errores. El que ama está dispuesto a renunciar
incluso a sus prerrogativas o derechos si eso redunda en bien del otro (estamos
hablando de un bien auténtico, de un crecimiento hacia la plenitud, no de
tolerar conductas aberrantes que en nada favorecen el desarrollo de la persona
y más bien le mantienen en sus vicios o errores).
El Dios que se revela
en Jesucristo, suplica, se apasiona,
seduce al hombre, inclusive le ruega, toca a la puerta de su pueblo amado para
que éste le deja entrar a la habitación del tálamo nupcial (Cantar de los
Cantares y Apocalipsis) y le lleva al desierto para recordarle los tiempos de
los amores juveniles (Oseas).
En segundo lugar,
el pastor tiene autoridad porque no es un asalariado que huye ante el peligro
sino que es capaz de dar la vida por su rebaño. En efecto, Cristo, el Pastor
supremo ama hasta el extremo de dejarse colgar de un madero haciéndose maldito
a los ojos de los hombres para asumir su pecado y reconciliarlos con Dios y
entre ellos mismos, derribando las
barreras del odio, la violencia y la exclusión (Carta a los Efesios).
¡Maravillosa y admirable victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte,
haciendo suyas las terribles consecuencias y sin un ápice de violencia ha
trastocado ésta en amor derramado para la salvación del mundo!
Los hombres están
dispersos, como “ovejas sin pastor” dice expresamente Jesús en el Evangelio de
Marcos, y esto remueve las entrañas de Dios que no puede soportar
mirar las lastimeras condiciones en las que se encuentran las multitudes y se
pone a “enseñarles con cuidado”. No se trata de una instrucción religiosa o de
la transmisión de un código moral que los seres humanos habrán de seguir al pie
de la letra.
“Enseñar” hace alusión en
primer lugar al testimonio de vida, si Jesús puede con justicia ser “Maestro” de todos es porque él escucha la voz
de su Padre y la pone en práctica trazando así el sendero que lleva al Padre,
haciéndose él mismo Camino, Verdad y Vida. “Cuidado” expresa relación afectiva,
compartición de vida, destino común con el hombre. ¿No es verdad que a partir
de la encarnación y con la ratificación de las opciones asumidas por Jesús, el
destino del hombre es el destino del Maestro?
Sin embargo, con esto
no se ha dicho todo, porque para que haya un pastor debe haber una oveja que se
deje conducir. Hoy, parece que a muchos les resulta intolerable identificarse
con la oveja como imagen del discípulo, porque les parece que la oveja no tiene
criterio ni libertad y que únicamente obedece acríticamente las indicaciones
del pastor. Y dado que en la conciencia colectiva del hombre contemporáneo esto
parece contravenir la dignidad, la libertad, la creatividad y la autonomía humana,
resulta lógico el rechazo al símbolo de la oveja.
Sin embargo, me parece
que hay que rescatar dos características que dieron pauta para que Israel
identificara a este animal con el resto fiel, con el creyente modelo. La
primera de ellas es la cuasi ceguera de la oveja, lo cual le impide caminar con
seguridad y por sí misma los escarpados caminos de las montañas. Si camina sola
tiene asegurada la muerte. Esta característica se convirtió en símbolo de la
actitud espiritual de la humildad, indispensable para reconocer que el hombre
no puede, no tiene en sí mismo la capacidad de trazar su propio rumbo, para
caminar hacia la plenitud necesita de la conducción de Dios.
La segunda
característica es la del aguzado sentido de la escucha, que compensa su escasa
capacidad visual. La oveja se guía únicamente por el sonido del cayado que el
pastor hace repiquetear sobre la roca. Dios habla, hace resonar su voz en la
historia mediante su Palabra consignada en la Escritura y actualizada por el
pastor.
La Palabra de Dios –el cayado
que hace resonar el pastor- no es de particular interpretación, Dios habla sin
lugar a dudas en la Asamblea Eucarística, no en la lectura individual de la
Biblia. Y la predicación o la homilía están al servicio de la Palabra, para que
el pueblo comprenda mejor y pueda aplicar el dato revelado en la Escritura.
He aquí un problema muy
grave en la Iglesia Católica (y me parece que en muchas iglesias cristianas) en
donde el pastor resulta ser -la mayor parte de las veces- una figura decorativa
sin un real peso en la vida espiritual de los fieles. A veces porque resulta
imposible -dada la desproporción entre el número de fieles y el número de
pastores- que haya una real relación de cercanía entre ellos.
En otras ocasiones
porque no existe conciencia entre los fieles sobre el peso teológico del
ministerio pastoral como una instancia normativa o simplemente no se quiere
conceder dicho peso porque se rechaza una supuesta imposición o de plano no se
acepta que nadie intervenga en materia de fe y costumbres. Y sin embargo, la
delegación del pastoreo de Dios en la persona de sus ministros es una verdad bíblica
sobre la que hay que hacer conciencia al pueblo. Por fe creemos que los pastores
válidamente ordenados –de acuerdo a las leyes eclesiásticas de cada denominación
religiosa- reciben de parte de Dios el carisma odegético (de conducción).
Es claro que nadie está
obligado a obedecer a su pastor cuando éste va en contra directamente de algún
valor evangélico, pero cuando la disposición pastoral –que puede ser
disciplinaria, teológica, o espiritual- no contraviene el Evangelio, el fiel
está obligado en conciencia a obedecer a su pastor si es que realmente se
quiere tomar en serio la fe cristiana.
El profeta Jeremías
denuncia la nefasta actitud de las autoridades religiosas que en lugar de
actuar como delegados del pastoreo de Yahvé (amando y dando la vida por sus
ovejas, conduciéndolas hacia verdes pastos y manantiales de agua vivificante)
se han prostituido buscando su propio beneficio y esto ha provocado la
dispersión de las ovejas que se han alejado de la relación de alianza/amor con
Yahvé.
Desde luego que en un
primer nivel de lectura, el reproche y dura condena que hace Dios mediante su
profeta está dirigido a las autoridades religiosas (sacerdotes, fariseos,
escribas, etc.) encargadas de la enseñanza o pastoreo del pueblo, pero en una
lectura cristológica, queda anulado el reduccionismo facilón y se abre la comprensión
hacia una implicación de todos y cada uno de los cristianos.
En efecto, si los
sacerdotes y reyes eran los tipos, las prefiguras pastorales que anunciaban al
nuevo y definitivo pastor que es Cristo, y los discípulos somos, en virtud del
bautismo sacerdotes y reyes, entonces resulta claro que una de las funciones
del cristiano es la de conducir a los demás al encuentro con Cristo, auténtico
lugar de reposo y alimento de la humanidad.
Todos y cada uno de los
seguidores del Cristo tenemos como encargo de Dios el pastoreo de algunos que
él ha puesto bajo nuestro cuidado; pueden ser nuestros hijos, nuestro cónyuge,
alguien que ha depositado su confianza en nosotros y nos ha privilegiado con su
confidencia, esperando una orientación o consejo, etc. Puede ser que no
tengamos un puesto ministerial como pastores, pero el sacerdocio y la realeza
que nos es común como pueblo de Dios nos exige el ejercicio de una labor
pastoral y por lo tanto, muy bien podríamos recibir de parte de Dios el mismo
reproche y la misma advertencia que Jeremías hace a las autoridades religiosas
de su tiempo.
Tengamos siempre
presente que Cristo, el buen Pastor convoca a sus ovejas dispersas a reunirse
en un sitio teológico bien concreto: la cruz, y desde allí, les envía para que
ellos continúen pastoreando a la humanidad, conduciéndola hasta la tierra
definitiva de libertad y plenitud que es la comunión con el Dios Uno y Trino.
Gracia y paz.
[1]
Nómada: Dícese de conjuntos humanos que no radican en una tierra de forma
permanente sino que se asientan temporalmente y van de sitio en sitio buscando
pastizales para sus ganados.
lunes, 9 de julio de 2012
AUDIO REFLEXIÓN SOBRE LAS LECTURAS DEL DOMINGO 15 DE JULIO DE 2012 XV ORDINARIO CICLO B
Te invito a escuchar mi reflexión sobre las lecturas del domingo 15 de julio de 2012. Tema << Enviados a incomodar al mundo anunciándole que la paz y la justicia son posibles>>
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REFLEXIÓN SOBRE LAS LECTURAS DEL DOMINGO 15 DE JULIO DE 2012 XV ORDINARIO CICLO B
1.
LECTURAS
Amós 7,12-1; << En aquellos días, dijo
Amasías, sacerdote de Casa-de-Dios, a Amós: "Vidente, vete y refúgiate en
tierra de Judá; come allí tu pan y profetiza allí. No vuelvas a profetizar en
Casa-de-Dios, porque es el santuario real, el templo del país." Respondió
Amós: "No soy profeta ni hijo de profeta, sino pastor y cultivador de
higos. El Señor me sacó de junto al rebaño y me dijo: "Ve y profetiza a mi
pueblo de Israel” >>
Salmo 84; << Voy a escuchar lo que
dice el Señor: / "Dios anuncia la paz / a su pueblo y a sus amigos."
/ La salvación está ya cerca de sus fieles, / y la gloria habitará en nuestra
tierra. La misericordia y la fidelidad se encuentran, / la justicia y la paz se
besan; / la fidelidad brota de la tierra, / y la justicia mira desde el cielo. El
Señor nos dará lluvia, / y nuestra tierra dará su fruto. / La justicia marchará
ante él, / la salvación seguirá sus pasos. >>
Efesios
1,3-14; <<
Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la
persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales. Él nos
eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo, para que fuésemos
santos e irreprochables ante él por el amor. Él nos ha destinado en la persona
de Cristo, por pura iniciativa suya, a ser sus hijos, para que la gloria de su
gracia, que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo, redunde en
alabanza suya. Por este Hijo, por su sangre, hemos recibido la redención, el
perdón de los pecados. El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia ha sido un
derroche para con nosotros, dándonos a conocer el misterio de su voluntad. Éste
es el plan que había proyectado realizar por Cristo cuando llegase el momento
culminante: recapitular en Cristo todas las cosas del cielo y de la tierra. [Por
su medio hemos heredado también nosotros. A esto estábamos destinados por
decisión del que hace todo según su voluntad. Y así, nosotros, los que ya
esperábamos en Cristo, seremos alabanza de su gloria. Y también vosotros, que
habéis escuchado la palabra de verdad, el Evangelio de vuestra salvación, en el
que creísteis, habéis sido marcados por Cristo con el Espíritu Santo prometido,
el cual es prenda de nuestra herencia, para liberación de su propiedad, para
alabanza de su gloria.] >>
Marcos 6,7-13; << En aquel tiempo, llamó
Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los
espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada
más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen
sandalias, pero no una túnica de repuesto. Y añadió: "Quedaos en la casa
donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe
ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa."
Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con
aceite a muchos enfermos y los curaban. >>
2.
REFLEXIÓN
ENVIADOS PARA
INCOMODAR AL MUNDO ANUNCIÁNDOLE QUE LA PAZ Y LA JUSTICIA SON POSIBLES
JORGE ARÉVALO NÁJERA
Multitud de personas
buscan a Dios –entendido en este momento como la realidad trascendente, aunque
no necesariamente como el Ser personal por antonomasia- para encontrar paz y
consuelo en situaciones desesperadas, otras para lograr el equilibrio entre mente
y cuerpo, otras más para serenar su angustia ante la muerte –siempre cercana- y
garantizar de algún modo la permanencia más allá de la caducidad del momento
presente. Así, se refugian en las prácticas que ofertan las diversas propuestas
religiosas para que puedan por fin encontrar aquello que tanto buscan.
Misas, rezos, servicios
religiosos diversos, jornadas de oración, talleres de vida, elaboradas
doctrinas ratificadas como sagradas, códigos éticos complicadísimos, rituales más
o menos fastuosos cargados de símbolos que nadie entiende, fórmulas esotéricas a
las que sólo algunos privilegiados tienen acceso, etc., forman parte del
arsenal espiritual que las religiones o movimientos “espirituales” ponen al
servicio de los buscadores de lo trascendente, es decir, de aquello que está más
allá de la inmediatez, de lo que el hombre puede lograr con sus propios medios.
Es verdad que cada vez
más ésta búsqueda se da fuera de las religiones institucionales, pero de
cualquier modo, el hombre sigue buscando la experiencia numinosa[1] como
fundamento dotador de sentido para su propia vida y para el mundo que le rodea.
Dígase lo que se diga, no nos bastan las explicaciones inmanentes[2]
con que pretendemos dotar de sentido –o sinsentido- a las diversas parcelas de
la realidad. Buscamos un “más allá”, una realidad meta-histórica que pueda,
libre de los condicionamientos históricos, dar un sentido de totalidad al
mundo.
Y dado que esto es así,
sería de esperarse que cuando alguien anuncia a Jesucristo -a quien los
cristianos confesamos como la clave hermenéutica que descifra el misterio
humano y el Misterio divino-, la respuesta sería de aceptación gozosa y de
pronta respuesta. Sin embargo, esto sólo sucede cuando el Dios que se anuncia
resulta compatible con las expectativas de las mayorías y entonces se trata de
un “dios” creado por el hombre a su imagen y semejanza (el clásico dios
tapa-agujeros, el dios cumple-caprichos, el dios permisivo que acaba
legitimando todas nuestras arbitrariedades, el dios providencialista que está a
nuestra disposición -siempre y cuando
seamos fieles cumplidores de la normatividad religiosa- para asegurarnos un
buen trabajo, salud, una bonita casa y una serie de “bendiciones” por el
estilo. A fin de cuentas, un fetiche fácilmente manipulable que nada tiene que
ver con el Dios revelado en Jesús de Nazaret.
Pero en buena medida, Dios
es rechazado a causa de una anti-evangelización que muestra una imagen divina
contraria a la libertad humana, a una autonomía relativa que permite al ser
humano ejercer su creatividad en la construcción de su propia vida y la del
mundo que le rodea. En este caso se trata del dios-policía, del gran ojo que
todo lo vigila al más puro estilo de Sauron, el señor oscuro de la fascinante
trilogía “El Señor de los Anillos”
escrita por el filólogo y escritor británico J.R.R. Tolkien, o bien del dios-juez
que con terrible impiedad aguarda el más mínimo error humano para descargar sobre
él todo su ira, o el dios cuentachiles que registra en su libro hasta el más mínimo
detalle de lo que hacemos y va poniendo palomitas o taches en la casilla
correspondiente y en el juicio final hará un conteo para decidir si somos
dignos de entrar al cielo, al purgatorio o definitivamente a los apretados
infiernos.
Así, el Dios y Padre de
nuestro Señor Jesucristo queda oculto tras los fuegos fatuos y su poder
liberador y humanizador escapa a los atribulados buscadores que tienen que
conformarse con las mentiras y deformidades que la sociedad, la cultura o la
religión les ponen enfrente y les venden como la perla genuina de gran valor,
siendo que no vale ni un centavo.
Y es que anunciar al Dios
de la Biblia no resulta sencillo por varias razones:
1.
Porque hay que hacerlo en un contexto social
en el que han permeado fuertemente ideologías francamente contrarias al
Evangelio y los hombres las han introyectado fuertemente en su mente.
2.
Porque las imágenes de Dios que las
personas tienen, poco o nada tienen que ver con el Dios bíblico y dado que provienen
del entorno religioso, cultural o
familiar, es muy complicado lograr la conciencia de la necesaria deconstrucción
de dichas imágenes para iniciar un lento y fatigoso proceso de asimilación del
Dios verdadero tal y como se nos ha revelado en la Biblia.
3.
Generalmente la reacción es violenta, de
rechazo profundo y toma la forma de acusaciones de herejía, de
anti-eclesialidad, de infidelidad a las sacrosantas tradiciones, etc.
Sin embargo, profetizar
es un imperativo, un mandato expreso para todo bautizado. Ser profeta no es un
añadido al cristiano, forma parte irrenunciable de su nuevo estatuto ontológico
(es profeta, rey y sacerdote en virtud del Espíritu que le ha sido conferido) y
por ello, es convocado a anunciar la Buena Nueva con fidelidad y mostrar a los hambrientos
de Dios que ya es posible lograr una vida en la que la paz y la justicia se
besan, la misericordia y la fidelidad se encuentran. Convocados a denunciar y
luchar en contra de las estructuras ideológicas –aunque estén disfrazadas de
piedad y huelan a sagrado- que oprimen y esclavizan a los hombres impidiéndoles
ser personas plenas y felices, a edificar mediante los valores evangélicos una Iglesia
y una sociedad más acorde con el reinado de Dios.
Hace muy poco tiempo,
una personita muy querida por mí me hizo el privilegio de su confidencia. Abrió
su corazón atribulado, temeroso y lastimado para compartirme algo que no podía mantener
más en secreto. Nunca olvidaré sus ojos llenos de lágrimas al mirarme esperando
mi reacción a su confidencia.
El mundo se detuvo para
mí, todo quedo en suspenso, llovía afuera y le pedí al Señor que más allá de
mis creencias, Él se manifestara e hiciera brillar su rostro sobre ella. ¿Qué
necesitan los que sufren por cualquier causa? ¿Un rollo dogmático, un juicio religioso sobre
su situación? ¿O que se les muestre diáfano
el rostro del Dios que lo único que sabe hacer es amar sin límites y sin
condiciones, que no enjuicia desde categorías humanas excluyentes y violentas sino
que perdona y que acoge a todos por igual? Y créame amable lector, cuando uno
hace de lado sus prejuicios y deja a Dios ser Dios, su gloria se hace visible,
libera y recrea mundos nuevos. ¿Quién sabe? Tal vez esta personita ahora se
deje mover por el Espíritu amoroso de Dios y se decida a buscarle y entablar
una relación de amor y vivir la experiencia fascinante de hacerse discípulo del
bienamado Jesús que le espera con los brazos extendidos.
Con esto no quiero
decir que Dios no requiera la conversión de todos, ¿pero hemos de ser nosotros
quienes decidamos lo que eso significa en cada caso particular? ¿Quiénes nos
creemos para enjuiciar y condenar a los hijos de Dios? ¡Eso sí que es herejía y
blasfemia, arrogancia sin límites la de querer usurpar el derecho que sólo a
Dios compete! Por eso, somos enviados para incomodar al mundo, anunciándole con
el testimonio y la Palabra que la paz y la justicia son posibles en medio de un
mundo violento y excluyente.
Gracia y paz.
lunes, 2 de julio de 2012
AUDIO REFLEXIÓN SOBRE LAS LECTURAS DEL 8 DE JULIO DE 2012 XIV DOMINGO ORDINARIO CICLO B
Les invito a escuchar mi reflexión sobre las lecturas del domingo 8 de julio_XIV Ordinario Ciclo B.
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REFLEXIÓN SOBRE LAS LECTURAS DEL 8 DE JULIO DE 2012 XIV DOMINGO ORDINARIO CICLO B
1.
LECTURAS
Ezequiel
2,2-5:
<< En aquellos días, el espíritu entró en mí, me puso en pie, y oí que me
decía: "Hijo de Adán, yo te envió a los israelitas, a un pueblo rebelde que
se ha rebelado contra mí. Sus padres y ellos me han ofendido hasta el presente
día. También los hijos son testarudos y obstinados; a ellos te envió para que
les digas: "Esto dice el Señor." Ellos, te hagan caso o no te hagan
caso, pues son un pueblo rebelde, sabrán que hay un profeta en medio de
ellos". >>
Salmo 122: << A ti levanto mis ojos, /
a ti que habitas en el cielo. / Como están los ojos de los esclavos / fijos en
la manos de sus señores. Como están los ojos de la esclava / fijos en las manos
de su señora, / así están nuestros ojos / en el Señor, Dios nuestro, /
esperando su misericordia. Misericordia, Señor, misericordia, / que estamos
saciados de desprecios; / nuestra alma está saciada / del sarcasmo de los
satisfechos, / del desprecio de los orgullosos. >>
2 Corintios
12,7b-10:
<< Hermanos: Para que no tenga soberbia por la sublimidad de las
revelaciones que he tenido, llevo una espina en la carne: un ángel de Satanás
que me apalea, para humillarme. Tres veces he pedido al Señor verme libre de él;
y me ha respondido: "Te basta mi gracia; mi poder se manifiesta en la
debilidad." Por eso, muy a gusto presumo de mis debilidades, porque así
residirá en mí la fuerza de Cristo. Por eso, vivo contento en medio de mis
debilidades, de los insultos, las privaciones, las persecuciones y las
dificultades sufridas por Cristo. Porque, cuando soy débil, entonces soy
fuerte. >>
Marcos 6,1-6: << En aquel tiempo, fue
Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó
a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada:
"¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es ésa que le han enseñado? ¿Y
esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María,
hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con
nosotros aquí?" Y esto les resultaba escandaloso. Jesús les decía:
"No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en
su casa." No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos
imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe. Y recorría los pueblos
de alrededor enseñando. >>
2. REFLEXIÓN
PROFETAS QUE PRESUMEN
DE SUS DEBILIDADES
(El fracaso que en
realidad es triunfo)
Lic. Jorge Arévalo
Nájera
“El camino hacia el éxito sólo puede ir hacia arriba”, éste muy bien
podría ser el eslogan publicitario que describiría a la perfección la
mentalidad en la que hemos sido educados. Nadie en su sano juicio afirmaría lo
contrario “el camino hacia el éxito sólo
puede ir hacia ABAJO”, porque eso es una locura que atenta contra la
lógica, el buen gusto y sobre todo, contra el orden social establecido. Creer
que triunfar no es cosa de poseer sino de soltar, que no es cosa de atesorar
sino de compartir, creer que servir enaltece y que querer ser servido envilece,
que ser pobre (en el sentido bíblico desde luego) es la mayor riqueza y que la
libertad consiste en desear poco lo poco que se tiene (estoy parafraseando a
San Francisco) no es precisamente lo que la mayoría tienen en mente cuando
piensan en el concepto de éxito.
Y en el orden religioso
esta mentalidad no varía mucho que digamos. Los altos prelados y autoridades
religiosas piensan en categorías de éxito mundano cuando elaboran sus
pretenciosos planes pastorales: sólo se ha triunfado cuando se logran llenar
los estadios en las visitas papales o cuando el esfuerzo misionero logra que
una gran cantidad de paganos (aquellos que están fuera del ámbito de la fe
cristiana) se hagan bautizar sacramentalmente.
De igual modo, una
mentalidad cuantitativa más que cualitativa permea entre los fieles: muchas
comuniones, rezos y confesiones garantizan la entrada directa al cielo o un
activismo desenfrenado sustituye la comunión con Dios que aporta la
introspección, el silencio y la oración contemplativa.
No estoy diciendo –que
quede bien claro- que debamos olvidar la vida sacramental o el compromiso con
los más necesitados, lo que estoy afirmando es que la espiritualidad cristiana
tiene dos columnas que la sostienen: por un lado la relación
místico/sacramental con Jesús y por otro lado la relación que se verifica en el
encuentro de amor con los sufrientes. Prescindir de cualquiera de los dos
pilares convierte el cristianismo en una falacia, en una ideología intimista
(sacramentalismo) o en un activismo materialista y reduccionista del misterio
de la salvación.
Pero retomemos el hilo
conductor de nuestra reflexión y veamos qué nos aportan al respecto las
lecturas de hoy. En la primera lectura, del libro de Ezequiel, el profeta es enviado por
Dios a denunciar la obstinación y la rebelión de Israel. El Señor advierte a
Ezequiel que muy probablemente lo que le espera es el fracaso. Y uno se
preguntaría ¿y entonces para que enviar al profeta? ¿Por qué simplemente no
deja Dios que Israel se pierda en su pecado y obtenga lo que ha elegido? ¿O por
qué de una buena vez no pasa por encima de la libertad de su pueblo y les
obliga a cumplir sus enseñanzas? Lo único que parece importarle a Dios es que
haya un profeta en medio de Israel como testimonio y signo de su presencia paciente
y amorosa.
El Salmo parece presuponer el
sentimiento de dolor y frustración del profeta que ve fracasar sus intentos por
lograr la conversión del pueblo. Está harto de los desprecios y de las burlas
de sus destinatarios y mira fijamente y sin descanso al cielo esperando recibir
la misericordia de Dios.
La 2 carta a los Corintios nos presenta a un Pablo en lucha constante contra la
soberbia de saberse privilegiado por las revelaciones de Dios. Una “espina clavada en la carne” “un ángel de satanás que le apalea para
humillarlo” son las expresiones que
utiliza el apóstol para referirse a un sufrimiento que le permite mantenerse
con los pies bien puestos en el suelo. Algunos estudiosos opinan que podría
tratarse de una enfermedad que padecía Pablo, pero tal vez se refiera a su
mismo talante de orgulloso ex-fariseo que se enfrenta al fracaso de su
predicación y esto lastima su ego.
Tal vez esto explicaría
porque Pablo atribuye su sufrimiento al azote de un enviado de satanás (que
sería su propio ego inflado hasta el extremo). De cualquier modo, lo que
importa es la enseñanza que Pablo saca de esta experiencia dolorosa y
permanente (le ha pedido a Dios por tres veces que lo libere de ella y en la
Biblia el # 3 simboliza la totalidad de un período): es precisamente en su
fracaso, en su debilidad que Dios puede resplandecer glorioso porque no hay
duda alguna que es él quien logra la conversión de los corazones y no el
esfuerzo misionero o pastoral del apóstol.
¡Si tan solo
aprendiéramos esta enseñanza de Pablo, cuánta paz habría en nuestros
atribulados corazones que buscan afanosamente el éxito inmediato! Los que somos
padres de familia con hijos adolescentes hemos pasado por la dolorosa experiencia
de que nuestros antaño dóciles chiquillos se convierten en críticos severos de
la institución religiosa y de la misma fe y sentimos que hemos fracasado como
portadores de la Palabra, que no hemos sido capaces de suscitar en ellos el
deseo por las cosas de Dios.
Desde luego que es cosa
sana y deseable que ante esta situación hagamos una profunda revisión de la
forma en la que estamos dando testimonio de Jesucristo, tal vez en buena medida
sea nuestra culpa el alejamiento de los muchachos. Pero también debemos
considerar que finalmente el Evangelio es una propuesta y tarde o temprano el
hombre debe dar una respuesta desde su libertad y en el fondo, los padres no
somos más que sembradores de la semilla y el fruto será recogido por otros. En
nuestra impotencia se manifiesta el poder de Dios. ¡Seamos profetas que
presumen de sus debilidades porque en ellas reside la fuerza de Cristo!
Para terminar esta
reflexión, digamos una palabra sobre el trozo del evangelio de Marcos
que hoy se nos proclama. Es un texto profundamente subversivo, desestabilizador
y clave para la deconstrucción de una imagen falsa de Dios que tienen muchos
cristianos y punto de partida para la construcción de una imagen más acorde con
el Dios que se revela en la Sagrada Escritura.
La actitud triunfalista
y del éxito inmediato que apuntábamos al inicio de esta reflexión, se
corresponde con una imagen de Dios construida desde categorías que son ajenas a
la Escritura. En efecto, los dioses griegos garantizan el éxito inmediato de
sus adeptos. Pero resulta que esos dioses son proyecciones humanas que anhelan
el poder, la belleza, el triunfo, el dinero, etc.
Por eso esos dioses son
todopoderosos –capaces de hacer hasta lo más absurdo-, bellísimos –según los
cánones estéticos de los griegos desde luego- y viven en un olimpo construido
de oro. El Dios bíblico es totalmente diferente, no se corresponde con ninguna
categoría humana, no se ajusta a sus proyecciones psicológicas y solamente
atendiendo al dato revelado es posible saber algo de Él. Y dado que los
cristianos afirmamos que Cristo crucificado y resucitado es la culminación de
la revelación de Dios, esto significa que sólo en Cristo podemos descifrar el
criptograma divino (¿Quién es Dios?)
Pues bien –y eso
constituye el gran escándalo del cristianismo- Dios se ha revelado en la carne
humana de un hombre concreto, Jesús de Nazaret, sólo en ella es posible conocer
y relacionarse con Dios. Estamos hablando del misterio de la encarnación del
Verbo Eterno que se anonada –se hace nada- y se solidariza con la debilidad y
la impotencia de la creatura. Esto es precisamente de lo que habla el texto de
Marcos, que afirma que Jesús NO PUDO hacer en Nazaret milagros.
Algunos comentaristas,
con tal de salvar –según ellos- la divinidad de Jesús, traducen “NO QUISO”,
pero el original griego dice “NO PUDO”. Es su humanidad lo que causó escándalo
a sus paisanos y es su humanidad lo que sigue causando escándalo entre
nosotros. Pero al mismo tiempo es su humanidad/carne/debilidad e impotencia lo
que causa nuestra salvación. Es de la cruz que brota nuestra salud y es de su
existencia crucificada que brota la vida nueva de los hijos de Dios.
Según Jesús, no es por
algún tipo de fuerza mágica que salga de él que se obran los milagros, es por
la fe de los hombres que se realizan, una fe que es apertura y confianza en Él,
una fe que logra cambiar el mundo porque permite entrar en la historia las
categorías de lo eterno.
Gracia y paz.
domingo, 1 de julio de 2012
HOMILÍA P. CÉSAR CORRES_1 JULIO 2012
Audio de la homilía pronunciada por el P. César Corres el domingo 1 de julio de 2012, para la Comunidad del Camino. Sigue el vínculo:
AUDIO HOMILÍA P. CÉSAR CORRES_DOMINGO 1 DE JULIO 2012
AUDIO HOMILÍA P. CÉSAR CORRES_DOMINGO 1 DE JULIO 2012
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